
El Padrino (Francis Ford Coppola)
Nos conocemos hace muchos años y por primera vez vienes a pedirme ayuda. Ya casi no me acuerdo de cuando dejaste de invitarme a tu casa a tomar café, y creo que mi mujer es madrina de tu hija, pero hablemos claro: nunca has querido mi amistad. Te asustaba tener relación con nosotros. Ya entiendo. Tu paraíso era América. Tenías tu negocio, la vida te iba bien, la policia velaba tu sueño con la ley, y no me necesitabas. Pero ahora vienes a mi para decir “Don Corleone, pido justicia”, y pides sin ningún respeto. No como un amigo. Ni siquiera me llamas Padrino. En cambio, vienes a mi casa el día de la boda de mi hija a pedirme que mate…por dinero.